5 situaciones que demuestran que “no” es una palabra poderosa
Aunque parezca difícil de creer, una de las palabras más difíciles de decir es no. La ironía es que son solo dos pequeñas letras y una simple sílaba, así que debería ser lo más fácil del mundo. Sin embargo hay situaciones en las que parece imposible vocalizarla, lo que nos deja demasiado comprometides, cansades, estresades… y al límite. Tarde o temprano algo tiene que ceder, y terminamos diciendo no a algo que realmente queríamos porque estamos agotades y necesitamos un descanso.
Es comprensible todo el conflicto detrás del no. Después de todo, los seres humanos somos criaturas sociales. Queremos encajar, pertenecer y gustar. Y si eres una persona que le gusta complacer a la gente, o simplemente una persona amable, cariñosa y sensible en general, entonces odias decepcionar a alguien. Tiendes a aceptar lo que los demás quieren, a hacerlos felices, a ayudarlos. Decir no puede parecer demasiado duro y agresivo; te preocupa que la otra persona se sienta rechazada o se enfade. Pero en realidad, decir que no es una parte importante del establecimiento de límites saludables, y de estar centrado y ser intencional con tu vida.
Decir que sí cuando realmente deberías negarte te quita tiempo para ti, para tu familia, para tus amigues. Como una hoja en el viento, te empujan y tiran de un lado a otro, según las necesidades y los deseos de los demás. Pues bien, es hora de repensar las cosas y aprender a valorar más tu precioso tiempo. Por ello, hoy te damos algunas sugerencias para decir no con todo el pecho… y sin culpas.
Dile no a la necesidad de complacer a todo el mundo
Para poder aplicar esto hay que tener en cuenta que en este caso, es absolutamente necesario ser egoísta. Pon tus necesidades en primer lugar. No las de la persona que te pide algo. Si das prioridad a las necesidades de esa persona sobre las tuyas, verás que te sientes afectade y el resentimiento aumentará. Establece tus propios límites acerca de lo que puedes aceptar o no, de lo que puedes hacer y qué no. Solo tú sabes realizar algo por alguien más te compromete contigo misme, así sé firme, y con educación, di simplemente… no.
Dile no a tu saboteador interno
Todos hemos pasado por esta situación: estamos pasándola bien y de repente nos metemos demasiado en nuestras propias cabezas. hay una voz que nos dice por qué va a salirnos todo mal, por qué debemos dejar de intentarlo, y por qué sencillamente no nos merecemos eso que queremos. ¿Suena familiar? Lo sabemos. Esa es la voz de nuestro saboteador interno, y es una de las energías más negativas que tenemos dentro. Aprende a reconocer cuándo te estás saboteando, presiona el freno a fondo, y deja toda esa mierda que escuchas en la basura. Dile a ese saboteador: not today, Satan! y sigue adelante.
Dile no a quienes quieran hacerte sentir culpable
¿Cuántas veces has dicho que sí a algo porque te sentías obligado a hacerlo? ¿O porque la otra persona te hace sentir culpable? ¿No sería estupendo poder recuperar todo ese tiempo? Bueno, ahora puedes hacerlo. Empieza por ser más consciente, más consciente de cómo te sientes y de lo que te motiva. Y siempre que notes sentimientos de culpa y/o de obligación, deja que eso sea una señal para detenerte y reflexionar, y sobre todo de ponerle un parón a la persona que busca manipularte para que hagas algo. No dejes que estas emociones tomen tus decisiones por ti: ese camino siempre conduce a la frustración, el resentimiento y el arrepentimiento.
Dile no a responsabilidades que no te pertenecen
Debes tener claros tus compromisos, conocerte a ti mismo y actuar con integridad. Pon tus prioridades, proyectos e intereses personales por encima de todo. Si lo que te proponen no tiene nada que ver con ellos, di que no. Valora tu tiempo. Decir no a algo te permite decir sí a un montón de otras cosas que realmente te importan. Si demuestras a los demás que valoras tu trabajo, tu tiempo y tus prioridades, al contrario de lo que piensas, te respetarán por ello.
Dile no a todo lo que perturbe tu paz interior
Cada decisión que tomamos está directamente relacionada con nuestra preservación propia. Desde los caminos que tomamos hasta nuestro diálogo interno y todas las cosas en las que enfocamos nuestra energía. La forma en que elegimos navegar por nuestras experiencias puede ayudar en un ciclo generativo de nuestra energía o agotarla. Siempre hay personas o situaciones que tienden a exigir mucho de nuestro tiempo, nuestra atención, nuestra dedicación y nuestra energía. Aprende a identificarlas y aléjate de ellas. Tu paz y tu salud son más importantes.
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