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Album Reviews

Foo Fighters

But Here We Are

Portada del álbum "But Here We Are" de Foo Fighters
8.4
Words Mirangie Alayon

Tras el suicidio de Kurt Cobain en 1994, la música se convirtió para Dave Grohl en una forma de procesar el duelo por la muerte de su amigo y compañero de banda en Nirvana. El material con el que jugueteó acabó desembocando en el proyecto Foo Fighters y su álbum de debut homónimo. Podríamos incluso decir que Foo Fighters nació con la idea de que siempre es posible continuar. No fue casualidad que este Grohl se convirtiera en baterista: puede que estuviera en las nubes cuando Cobain luchaba contra sus demonios, pero incluso el Grohl más joven comprendía intuitivamente que alguien tenía que ser el que mantuviera el ritmo, especialmente cuando te encuentras dentro de un largo y oscuro túnel. Por desgracia para Grohl, la historia se repitió, y en marzo del año pasado, Taylor Hawkins, su amigo y compañero de banda, fue hallado muerto en una habitación de hotel de Bogotá, donde el grupo de rock estadounidense se encontraba de gira.

Fue un momento tan difícil, tan definitivo, y se sintió como si algo muy fundamental se rompiera, tanto en la banda como en Dave Grohl. No había manera de seguir adelante después de esa pérdida. El dolor era demasiado fuerte, el vacío demasiado grande, especialmente cuando unos meses después, Grohl también perdiera a su madre, Virginia. ¿Cómo superar ese momento tan difícil? Pues para Grohl el proceso incluyó volver a ponerse detrás de la batería, y asumir la responsabilidad como líder de su banda, volviendo a encender la mecha, recurriendo a la composición de canciones mientras muchos tal vez pensaban que Foo Fighters no regresaban de esto. Así, Grohl buscó sentido a todo a través de la música volviendo a grabar con los Foos y tocando la batería en todo un álbum que por supuesto se caracterizaría por el hecho de que Taylor Hawkins ya no está. La semana pasada, dejaron caer But Here We Are, un documento de resiliencia en donde el dolor, la pérdida y la búsqueda de respuestas caracterizan muchas de las letras. Y sí, todo es un cliché. Pero los Foo Fighters son una banda de clichés en el buen sentido: Pueden, sin ironía, hacer canciones que son como esos proverbios bordados en cojines y en cuadritos que vemos en tiendas para el hogar, y por eso se les quiere tanto.

Es difícil saber qué dirección musical habría tomado la banda en el álbum si Hawkins todavía estuviera por aquí. Hawkins no sólo era un gran baterista de rock, sino también el más intrépido cuando se trataba de mantener algún tipo de actitud punk. Si sonaba, era bueno. Le encantaban los hits, y su ausencia es una que va a sentirse por mucho tiempo, así que el trabajo de Josh Freese de ahora en adelante como nuevo miembro de la banda va a ser difícil, aunque estamos seguros que con su veteranía y talento va a ganarse a los fans y poner una buena dosis de su personalidad cuando escuchemos estos temas en vivo. Lo que sí podemos decir es que en But Here We Are, Grohl y compañía se esforzaron para que éste sea un álbum variado y que se mueva con fluidez entre explosiones repentinas, baladas a lo Oasis, partes sutiles y conmovedoras y, no menos importante, pop-rock resistente y vital. Y esto último, como saben, es lo que mejor se les da a los Foo Fighters.

But Here We Are es un sincero e intenso viaje a través de todas las fases del duelo: de la conmoción paralizante en Rescued a la aceptación agridulce de Rest, nos paseamos también por la rabia con Nothing At All y la negación que se siente en The Glass. Aún así, el álbum también contiene momentos increíblemente emocionales en donde se nos invita a amar con todo el corazón, antes de que sea demasiado tarde. La canción que da título al disco es uno de los muchos ejemplos en los que Grohl, en particular, lleva sus emociones a flor de piel. Esto se puede escuchar tanto en la voz como en la batería. Con una intensidad casi animal, nos recuerda que no se puede dar nada ni a nadie por sentado. Suena como si tanto las cuerdas vocales como la piel de la batería fueran a estallar en cualquier momento. Igual de cargada está Nothing At All, que empieza en territorio de pop rock pulido pero acaba en aguas sucias de grunge con ecos explosivos de Nirvana. En cambio, Show Me How es un dúo dulcemente discreto y cálido con Violet Grohl, su hija de 17 años, sobre cómo encontrar juntos el camino a seguir, y sus voces se transportan mutuamente a través de intensas armonías en un paisaje pop de ensueño. The Teacher, presumiblemente llamada así por Virginia Grohl, que trabajó como profesora durante su vida profesional, es una irresistible y vertiginosa epopeya de 10 minutos sobre no aprender nunca a decir adiós, y es como una obra dramática que cambia de personaje varias veces. La última canción, Rest, empieza y termina con Grohl solo con una guitarra acústica, susurrando con nostalgia letras como Wakin’ up, had another dream of us / In the warm Virginia sun, there I will meet you, creando una sensación que nos recuerda a Pink Floyd. La sensación es claramente que Grohl, tanto musical como líricamente, intenta despedirse de Hawkins y de su madre Virginia en el álbum, así que es difícil no terminar de escucharlo con un par de lágrimas en los ojos.

But Here We Are se siente un poco como la resaca después del impersonal disco fiestero Medicine At Midnight. Hay un extenso cráter de emociones de diferencia, y esta nueva producción se acerca más a trabajos como The Color And The Shape y One by One, escritos a raíz de diversas crisis y conflictos. Las pistas están increíblemente bien producidas gracias al trabajo de Greg Kurstin, y uno pensaría que habrían querido terminar un álbum como este de la forma más positiva posible, pero eso habría sido demasiado predecible. En cambio, nos dejan con grandes preguntas vitales sobre la vida, la muerte, y el tiempo que tenemos en este planeta, que nunca está asegurado. En But Here We Are, la banda crea un mélange dinámico y poderoso que cobrará aún más vida en sus presentaciones en vivo, en donde realmente brillan como pocos. Este disco es el final de un capítulo y el inicio de una nueva etapa para los Foo Fighters, una en donde la música sigue siendo el lugar en donde pueden expresar sus emociones y encontrar sentido a las contradicciones que la vida les pone en el camino.

Escucha But Here We Are en su totalidad a continuación:

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