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Q&A con la fotógrafa Iris Hassid Segal: “La unión y el poder de las mujeres se harán más fuertes y poderosos”
At Eighteen. Fotografía: Iris Hassid Segal

Q&A con la fotógrafa Iris Hassid Segal: “La unión y el poder de las mujeres se harán más fuertes y poderosos”

Words Mirangie Alayon

Cuando una adolescente cumple 18 años, por lo general está ocupada yendo a la universidad, saliendo con amigas, disfrutando de la vida antes de que las preocupaciones de la edad adulta aterricen. En Israel, sin embargo, cumplir 18 también significa cumplir con el servicio militar obligatorio: las mujeres sirven por un total de dos años, y usualmente antes de su llegada al campo de entrenamiento, ya saben en qué rama servirán, y que trabajo desempeñarán durante todo ese tiempo.

Sin embargo, como se imaginan, estar sirviendo como militar es quizás lo último que muchas adolescentes quisieran hacer, y es por ello que la fotógrafa israelí Iris Hassid Segal decidió hacer una serie fotográfica al respecto. Llamada At Eighteen, sigue las vidas de un grupo de adolescentes mientras realizan el servicio militar, y nos muestra el contraste de un ambiente severo y muchas veces masculino, con el de estas jóvenes y sus rutinas de selfies y de maquillaje.

Recientemente conversamos con Iris para saber un poco más sobre los obstáculos logísticos de esta serie fotográfica, su propia experiencia sirviendo para el ejército israelí, y por qué pasar dos años en un régimen militar puede llegar a ser la manera más inesperada de crear lazos femeninos duraderos.

At Eighteen. Fotografía: Iris Hassid Segal
At Eighteen. Fotografía: Iris Hassid Segal
At Eighteen. Fotografía: Iris Hassid Segal
At Eighteen. Fotografía: Iris Hassid Segal
At Eighteen. Fotografía: Iris Hassid Segal
At Eighteen. Fotografía: Iris Hassid Segal
At Eighteen. Fotografía: Iris Hassid Segal
At Eighteen. Fotografía: Iris Hassid Segal
At Eighteen. Fotografía: Iris Hassid Segal
At Eighteen. Fotografía: Iris Hassid Segal
At Eighteen. Fotografía: Iris Hassid Segal
At Eighteen. Fotografía: Iris Hassid Segal

“Todavía estoy sorprendida de haber tenido el permiso para fotografiar en el campamento. No es común en absoluto. Tuve que mostrarle al departamento de censura de la FID todas las fotografías que tomé para su aprobación”.

¿Puedes contarles a nuestros lectores un poco sobre ti y cómo terminaste como fotógrafa?

¡Muchas gracias por esta entrevista! Soy fotógrafa y artista y vivo y trabajo en Tel Aviv. Tengo un Master of Fine Artes de la Universidad de Haifa, un BA en Ciencias Políticas de la Universidad de Tel Aviv, y estudié fotografía en la Escuela de Artes Camera Obscura. Muchas de mis fotografías tratan sobre la identidad femenina y el mundo de las mujeres jóvenes y adolescentes. Diría que estas fotos se mueven en la delgada línea entre lo escénico y lo documental, trabajando en colaboración con las personas que capturo.

También soy co-fundadora y co-directora de la galería de arte colectiva Binyamin, en Tel Aviv.

La fotografía me interesó por primera vez durante mi servicio militar obligatorio. Tenía un trabajo administrativo aburrido, no me sentía conectada a lo que estaba haciendo, me sentía distanciada de todo el espíritu del ejército; estaba bastante fastidiada. Por suerte, tenía mucho tiempo libre. Busqué cursos para matricularme, para pasar el tiempo, y así fue como empecé a estudiar fotografía. Comencé mi carrera como fotógrafa comercial y volví a hacer proyectos fotográficos cuando mi hija tenía unos tres años. Mi hija pequeña y sus amigas me atrajeron a la influencia de la cultura sobre la identidad femenina y las poses y a la colaboración performativa con la cámara.

Empecé a trabajar en mi primer gran proyecto fotográfico Over-Looking, sobre la cultura femenina en Israel. En ese momento, la cultura americana y occidental comenzó a tener mucha influencia en Israel, y los reality shows se volvieron populares. Las escuelas en Israel comenzaron a celebrar bailes de graduación, y había lujosas fiestas de Bat Mitzvah, chicas jóvenes que querían convertirse en modelos, y así sucesivamente.

Nos gustaría hablar de tu serie At Eighteen. ¿De dónde surgió la idea y cómo te las arreglaste para conseguir el permiso para tomar fotos dentro del campo de entrenamiento?

Originalmente no tenía la intención de hacer este proyecto fotográfico, sucedió por casualidad. Había estado siguiendo los preparativos de una estudiante de 18 años de una escuela secundaria de Tel Aviv para su fiesta de graduación, para el proyecto Over-Looking de 2007. Su nombre era Anna. Dijo que estaba a punto de alistarse en el ejército y le sugerí seguirla hasta allí para fotografiarla en la base militar, y ella se rió y dijo: “Seguro…”

Obtuve un permiso especial de las FDI para ir a fotografiar cuando quisiera durante su entrenamiento básico, todo sin notificar a Anna: llegué al campamento, y ella no podía creer que había mantenido mi palabra y que había obtenido el permiso para fotografiar allí. Me uní a dos sesiones de entrenamiento básico militar, llegando casi todos los días.

Todavía estoy sorprendida de haber tenido el permiso para fotografiar en el campamento. No es común en absoluto. Tuve que mostrarle al departamento de censura de la FID todas las fotografías que tomé para su aprobación.

¿Cómo es el espíritu del campamento entre las chicas, considerando que es un servicio obligatorio y nos imaginamos que no es lo primero que le gustaría hacer a un grupo de chicas de 18 años?

En algunos campamentos de entrenamiento básico, las chicas saben dónde van a estar en posiciones de combate u otros puestos de prestigio y, en consecuencia, son más ambiciosas y están más motivadas para tener éxito y obedecer todas las reglas.

Sin embargo, esta base era para aquellas que se dedicaban principalmente al servicio en tareas administrativas, por lo que no había una gran motivación para sobresalir en la formación. Eso es lo que me interesaba.
Extrañeza, aburrimiento, falta de motivación, nostalgia, choque cultural y estricta disciplina. Por otro lado, la vinculación femenina, la convivencia de las mujeres, con experiencias universales compartidas en un entorno masculino. Muchas risas, y algunas chicas con buen humor.

Tienen grandes dificultades para adaptarse a los uniformes aburridos y a los entornos aburridos en una época en la que están interesadas en su aspecto, aún recién salidas de la escuela secundaria, al comienzo mismo de las redes sociales en Internet, antes de la aparición de Facebook en Israel, antes de los smartphones…. las chicas trataron de mantener su lado femenino y se tomaron muy en serio su aspecto y sus rituales de maquillaje. Estaban obsesionadas con documentarse y mantener su apariencia todo el tiempo. En su tiempo libre, fumaban y hablaban por teléfono, mientras se aferraban a sus armas — no se les permitía dejar las armas en ningún lado.

At Eighteen. Fotografía: Iris Hassid Segal
At Eighteen. Fotografía: Iris Hassid Segal
At Eighteen. Fotografía: Iris Hassid Segal
At Eighteen. Fotografía: Iris Hassid Segal
At Eighteen. Fotografía: Iris Hassid Segal
At Eighteen. Fotografía: Iris Hassid Segal
At Eighteen. Fotografía: Iris Hassid Segal
At Eighteen. Fotografía: Iris Hassid Segal
At Eighteen. Fotografía: Iris Hassid Segal
At Eighteen. Fotografía: Iris Hassid Segal

“Hubo momentos en los que sentí lástima por algunas chicas que tuvieron dificultades para adaptarse al ambiente estricto del ejército”.

Tú también pasaste por el proceso obligatorio de servir en el ejército israelí. ¿Cómo ha afectado tus fotografías tener tu propia perspectiva de todo el proceso? ¿Te ayudó a relacionarte con las chicas?

Cuando hice mi servicio obligatorio para el ejército israelí, como la mayoría de las chicas del campo de entrenamiento que fotografiaba para esta serie, carecía de motivación y me sentía distanciada, y solo esperé a que pasara el tiempo.

Siento un gran afecto por las chicas con las que he pasado tiempo durante el rodaje de la serie. Este proyecto me parece muy relevante para el presente. A veces, me sentía como si estuvieran en un escenario, actuando para la cámara y para cada una de ellos, con el fondo permaneciendo igual la mayoría de las veces, sin cambiar.

Hubo momentos en los que sentí lástima por algunas chicas que tuvieron dificultades para adaptarse al ambiente estricto del ejército.

¿Cuál crees que fue la mayor lección que aprendiste como mujer y como fotógrafa al hacer esta serie?

Creo que aprendí como mujer, que las mujeres han compartido experiencias y una visión compartida del mundo y que está bien escuchar tu intuición y saber que tienes que sobrevivir de alguna manera a esta experiencia. Es un servicio obligatorio, así que la otra opción es ir a la cárcel. Las mujeres se apoyan unas a otras en momentos como estos.

La lección como fotógrafa es que está bien enfocarse cuando haces un proyecto fotográfico documental en temas que te mueven y te interesan.
No me centré en hacer un documento representativo de las jóvenes soldados en un campo de entrenamiento, sino que me centré en temas como los teléfonos móviles, los rituales de maquillaje y los lazos afectivos entre las mujeres, los saludos y los juramentos de lealtad a la bandera y cómo se les inflige todo este nacionalismo. Esperaba mostrar el humor y lo absurdo de estas situaciones.

Muchas de tus fotografías tratan de la realidad de las mujeres de hoy. ¿Cómo ves la evolución del lugar de la mujer en la sociedad en los próximos 10 años?

Desde la perspectiva de las mujeres, creo que las mujeres van a confiar cada vez más en su lado femenino, y la unión y el poder de las mujeres se harán más fuertes y poderosos. Sin embargo, hay muchos eventos preocupantes que están ocurriendo alrededor del mundo. El surgimiento de gobiernos de derechas y de sociedades más conservadoras en todo el mundo, y leyes como la que prohíbe el aborto en los estados de Alabama y Texas, en los Estados Unidos, están asustando y haciendo retroceder y no avanzar el lugar de la mujer en la sociedad.

En Israel también, el ascenso del gobierno de derechas y la incorporación de más hombres religiosos al ejército ha provocado que las FDI se vuelvan religiosas, y eso se está volviendo en contra de las mujeres soldado.

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