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Q&A con el artista Wilfrid Wood: “El rostro humano es el objeto más interesante del universo”
"Macca". Imagen: Wilfrid Wood

Q&A con el artista Wilfrid Wood: “El rostro humano es el objeto más interesante del universo”

Words Michel Narváez

Wilfrid Wood es un artista plástico británico que ha dedicado su vida al dibujo, las caricaturas y más recientemente, a los retratos y a las esculturas de rotos de figuras famosas, como Simon Cowell, David Bowie, Vladimir Putin y Mark Zuckerberg

Sus influencias comenzaron en casa con su padre, quien era un artista e historiador que ilustraba animales prehistóricos. Wood comenzó como diseñador gráfico desde muy joven, sin embargo, no fue hasta que hizo su primer dibujo facial hace cinco años que consiguió su vocación.

Ahora, el artista inglés que vive en Hackney Wick, Londres, encuentra fascinantes los rostros y quiere dibujar las caras de todos los seres humanos. “Lo único que me detiene es el tiempo”, dice Wood, quien considera que “todos tenemos rasgos iguales y al mismo tiempo inusuales. Es muy interesante pensar que lo mismo que nos une también nos hace diferentes”. 

A sus 50 años de edad, y habiendo trabajado como ilustrador y artista por más de la mitad de su vida, Wood considera que el dibujo y la escultura es lo que hará por el resto de sus años y hoy en día comparte su talento y su amor por el arte con todos, haciéndose voluntario para dibujar a cualquiera que entre en su estudio y se lo pida “decentemente”.

Recientemente conversamos con él acerca de su trabajo, sus inspiraciones y cómo llegó a encontrar su pasión en la cara de los demás.  

“Ver una cara me motiva. Me inspira. Me alegra. Nuestras caras son todas iguales y al mismo tiempo, diferentes. Es muy interesante pensar que lo mismo que nos une también nos hace diferentes”.

Hola Wilfrid. Es un placer hablar contigo. ¿Podrías presentarte ante nuestros lectores y decirnos cómo comenzaste a hacer estos fabulosos retratos? ¿Qué te dio la idea de hacer lo que haces? 

Me gustaba dibujar rostros cuando era niño. Fue bastante difícil pero conseguía los resultados que más influenciaron y alegraban a las personas. De hecho, darle un dibujo a una persona es mucho más interesante que entregarles una manzana. Siempre quise hacer el arte más conmovedor posible y los retratos siempre me motivaron. 

¿Qué tienen los rostros humanos que te motiva tanto a hacer esculturas sobre ellos?

Los rostros humanos son los objetos más interesantes del universo. No puedo imaginar estar interesado en dibujar algo diferente. Ver una cara me motiva. Me inspira. Me alegra. 

Mencionaste en una entrevista que provienes de una familia artística. ¿Crees que esa infancia familiar te hizo el artista que eres ahora? 

Soy un producto de mi infancia, una infancia que estuvo llena de arte. Crecí en un casa de clase media en un ambiente muy excéntrico y tenso a la vez. Siempre supe que estaba destinado para crear piezas visuales pero me tomó mucho tiempo conseguir mi propia visión. Mi papá era un ilustrador de historia natural, él dibujaba sapos, ranas y lagartijas. Y cuando yo comencé a dibujar, siempre pensé que estaba haciendo algo diferente a lo que él hacía. Sin embargo, más recientemente, pensé y descubrí que ambos hacemos retratos, con la única diferencia que yo dibujo caras humanas y él dibuja las caras de los animales. 

“Siempre supe que estaba destinado para crear piezas visuales pero me tomó mucho tiempo conseguir mi propia visión”.

Recientemente dijiste en una entrevista que sueñas con “estar libre y dibujar en un asilo para pacientes que sufren de demencia, donde a los internos no les importe cómo lucirían en los retratos”. ¿Qué te impide cumplir esta meta y qué esperarías si lo pudieras hacer? 

Aún no he encontrado una clínica que me deje estar como residente. Sin embargo, me encantaría hacerlo porque, según pienso, los pacientes lucirán bastante salvajes y considero que, a esas alturas de la vida, habrán dejado atrás todo tipo de vanidad. 

No solamente has hecho esculturas de rostros famosos — como es el caso de Paul McCartney, David Bowie, Vladimir Putin y Mark Zuckerberg — sino que, más recientemente, hiciste una escultura de Adam Peaty, uno de los nadadores británicos más exitosos de nuestros tiempos. ¿Qué te motivó a hacerlo, especialmente considerando que los deportes y el arte casi nunca se mezclan? 

Los deportistas son geniales para dibujar porque casi siempre son figuras sumamente atractivas con condiciones físicas sobrenaturales que muchas veces tienen proporciones exageradas. No tengo ningún interés en los deportes. De hecho, estoy seguro que me considero a mi mismo una persona antideportiva y por ende, considero importante y necesario ser una persona ambivalente hacia las personas que estoy moldeando o dibujando. Adam Peaty, por ejemplo, me pareció un tema perfecto para trabajar porque se ve como como una salchicha, es decir, luce como un producto de carne procesado por la industria británica. 

Dijiste en otra entrevista que comenzaste como diseñador gráfico y que has pasado por una evolución que te permite hacer a lo que te dedicas ahora. ¿Qué falta por hacer en tu carrera? 

Tengo suficiente interés en los retratos para el resto de mi vida. Tengo 50 años y considero que apenas estoy comenzando ellos. 

¿Qué te motiva a ser creativo y a hacer lo que haces?

Sufro de inseguridades y me gusta impresionar a las personas. 

Y por último, ¿qué le dirías a tu ‘yo más joven’, después de haber conseguido todo este éxito que has logrado? 

Sigue igual que siempre, porque no vas a escuchar ningún consejo de todas formas.

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