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Music Perspectives

Así fue como TikTok se convirtió en el semillero de las nuevas estrellas virales de la música

Ashnikko/Nathan Evans/Olivia Rodrigo. Fotografía: Los 40/YouTube
Words Carlos Turmero Reading 6 minutos

Si quieres tener un hit viral, pues TikTok es el lugar para hacerlo: esa ha sido la máxima de la industria musical durante el último año. Desde el inicio del confinamiento, la correlación entre los singles de mayor éxito y la viralidad de los videos ha sido asombrosa, ya que en medio de un encierro como nunca antes visto, el mundo encontró una alegría muy necesaria en los vídeos cortos de celebridades e influencers increíblemente alegres bailando al ritmo del pop contemporáneo, hip-hop o trap.

¿Qué son los "sea shanties" y por qué TikTok está obsesionado con ellos?

Pasar de ser un desconocido virtual a un artista firmado suele llevar años de rechazo e incertidumbre, pero en los últimos 12 meses, TikTok ha proporcionado la plataforma perfecta para acelerar la carrera musical. Aunque es conocida sobre todo por sus tendencias virales, principalmente los retos de baile o en el discurso en torno a la creciente brecha entre los millennials y la generación Z, con un algoritmo que puede predecir lo que te va a gustar antes de que lo hayas pensado, la aplicación también ha tenido un efecto asombroso en la industria musical, siendo Olivia Rodrigo el ejemplo más reciente de este fenómeno.

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Las jóvenes personalidades de Internet están pasando del baile a la música en busca de convertirse en la próxima celebridad, a la manera de las diosas del pop de la década de 2000: Britney, Beyoncé, Gaga. La capacidad de cantar y bailar bien (y, en el caso de las dos últimas estrellas del pop, de actuar) ha sido durante mucho tiempo la marca del talento supremo. Los tiktokers, la mayoría de los cuales se criaron bajo el reinado de estas super celebridades (si no es Britney, es Gaga), han trasplantado ese punto de referencia a su propia plataforma. Ser capaz de bailar (aunque sea con movimientos de cabeza que requieren poco movimiento corporal pero mucho movimiento de las manos) y cantar (con baladas desafinadas sobre un paisaje sonoro electrónico prefabricado), todo ello bajo el título honorífico de influencer, que vendría siendo una suerte de EGOT de TikTok.

El problema, por supuesto, es que todos los tiktokers están haciendo esto. Loren Gray, Dixie D’Amelio, Josh Richards, Bryce Hall, Lil Huddy, Tayler Holder, Nessa Barrett y otros muchos jóvenes menores de 21 años se han pasado a la música como vía de escape más allá de la prisión rectangular y de desplazamiento infinito de la red social. Si no te suena ninguno de estos nombres, estás de suerte. Las canciones, que van desde el country-pop hasta el rock-pop, pasando por el hip-hop-pop, tienen todos los mismos temas de la Generación Z. Revelan (y, naturalmente, no investigan) la naturaleza delicada de haber nacido después de 1999.

Para tener un poco de contexto de esta situación, el primer álbum de Taylor Swift salió en 2006. Charli D’Amelio, la mayor creadora de TikTok con más de 109 millones de seguidores, tenía dos años. Dixie, su hermana mayor que recientemente se inició en el mundo de la canción, tenía cinco. Se trata de personas muy jóvenes criadas en dos décadas políticamente tumultuosas y culturalmente explosivas, de acuerdo con The Brown Daily Herald.

@charlidamelio

dc @zach..vance

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♬ after party girl – ANDRÉ

Desafiando el dominio del livestream de YouTube e Instagram, a lo largo de la pandemia TikTok también ha reclutado artistas para actuaciones en directo. Recientemente, el livestream de Justin Bieber con canciones de su álbum Journals, nunca antes interpretado, recibió más de 4 millones de visitas en un fin de semana.

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Las discográficas también se han fijado en la plataforma. Sony y Warner han colaborado con TikTok en el último año, pero la mayor asociación de la aplicación hasta la fecha es con Universal Music Group (UMG), una discográfica que alberga a varios artistas con grandes “canciones TikTok”, como Megan Thee Stallion y Jason Derulo.

Pero, además de los múltiples éxitos contemporáneos de TikTok, la plataforma se ha convertido en un vehículo infalible para revivir canciones más antiguas, a menudo del tipo de artistas patrimoniales y alternativos que normalmente no se verían entregándose a una tendencia viral. El ejemplo más famoso es Dreams de Fleetwood Mac, que se utilizó como banda sonora de un vídeo del usuario de TikTok @420doggface208 (aka Nathan Apodaca) haciendo skate y bebiendo jugo de arándanos. El vídeo tuvo tanta repercusión que catapultó el álbum Rumours, al Top 10 de Estados Unidos por primera vez desde 1978.

Tim Collins, codirector general y cofundador de Creed Media, una agencia de marketing que ha ayudado a impulsar muchos de los mayores éxitos de TikTok, comentó a Audio Media International que es mucho más difícil predecir un éxito de catálogo. “Definitivamente, las canciones antiguas están resurgiendo de forma orgánica”, dice Collins, “aunque algunos sellos pueden intervenir y amplificar el impulso en torno a una canción icónica que está ganando tracción. Ocurrirá más este año porque la gente ha visto la influencia que tiene en los discos antiguos”.

Lo singular de la viralidad de TikTok (y la razón por la que la industria se centra tanto en ella) es que el consumo no se queda en la plataforma. Los artistas, las discográficas y los managers afirman que las visualizaciones de TikTok conducen directamente a un aumento de las transmisiones en Spotify, Apple Music y Amazon; a más visualizaciones de vídeos en YouTube; y a más seguidores en las redes sociales en Twitter e Instagram, por lo que no ha de sorprender que en el futuro sigamos viendo a muchas más estrellas nacidas de la nueva cuna de los retos virales.

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